Llega un día en el que casi sin darte cuenta, te encuentras con la sorpresa de que tu cama ha dejado de ser de dos. Te preguntas una y otra vez cómo has podido llegar a esto, y más aún cuando tú has sido de las que siempre ha dicho que jamás llegaría a formar parte de esta situación. Lo peor de todo no es el estado de confusión en el que te encuentras, ya que la escasa comprensión de los que te rodean, hacen que en ocasiones te sientas un poco mal, por haber dejado a esa persona colarse en tu cama.
Sin embargo, muchas veces somos víctimas de las situaciones y no podemos hacer nada al respecto para cambiarlas, por lo menos, no podemos hacer algo sin que llegue a rompérsenos el corazón. Pero y si realmente no está tan mal como muchos piensan... me pregunto en más de una ocasión. Y es que, hablándolo con otras parejas parece algo muy natural y que lleva haciéndose toda la vida...
En fin, basta de ambigüedades, ha llegado el día de decir muy alto que hace más de un año que en mi cama somos tres y es que entre mi marido y yo duerme de manera casi permanente una persona; y esa persona se llama Valeria.
Cuando Valeria llegó a nuestras vidas, jamás pensé que iba a hacer todo lo que anteriormente había dicho una y mil veces que jamás haría... Pero no somos dueños de nuestros destinos y mucho menos del carácter que tienen nuestros bebés. El carácter les viene impreso de fábrica y a no ser que no nos importe demasiado el oirles llorar, debemos ser nosotros los que nos adaptemos a las necesidades y exigencias del nuevo inquilino de nuestro corazón.
Cuando pasas una noche tras otras sin apenas dormir y tu pequeño bebé no hace otra cosa que demandar tu calor, acabas metiéndolo en tu cama con la esperanza de dormir aunque sea tan sólo 10 minutos. Primero te consuelas pensando que esa situación no llegará más hayá de los tres o cuatro meses, y cuando pasa el quinto y ves que desaparece el sexto, fijas tus esperanzas y tu horizonte, un poco más hallá y te autoconvences que después del año, todo acabará... Pero nada más lejano a la realidad... Ese año de tu vida ha pasado y te encuentras a ti misma cada noche metiendo y sacando a tu bebé de la cama con la esperanza de que se quede en su cunita...
Así que para unos colecho sí y para otros colecho no... Hay mil teorías y ninguna es acertada ni tampoco equivocada...Yo personalmente me quedo con una frase que leí hace tiempo "Para se independiente, primero hay que ser dependiente".
¿Y tú qué opinas?